No es un gran descubrimiento darnos cuenta que todo pasa en su momento, y por mucho que queramos hacer en el día la realidad es que muchas veces las horas se hacen más cortas y llegada la noche queremos haber realizado mil cosas más que quedaron pendientes.
A lo largo de estás dos ultimas sesiones hemos venido hablando de está prisa colectiva en la que vivimos, de esta inercia que nos lleva alterar ritmos naturales y querer vivir más a prisa y con más euforia que nunca antes en la vida de la humanidad.
Hemos discutido ya la posibilidad de llevar una vida menos ajetreada y dedicarnos más a disfrutar cada momento del día con plenitud y tranquilidad. Sin embargo también nos ha costado trabajo pensar que esta es una ciudad en la que se pueda parar y disfrutar un segundo, pues las condiciones económicas y el estilo de vida en el Distrito Federal complica las cosas.
Vida de calidad, estudio de calidad.
Por otra parte también estamos de acuerdo en que la mejor manera de poder llevar las cosas con calma no es hacer menos sino hacer más con calidad, con esto nos referimos a que dejar de hacer lo que queremos no nos brindará más tiempo para ser más productivos laboralmente y obtener más satisfacciones profesionales. Por el contrario, incluir en nuestra agenda diaria actividades que cubran las necesidades en todos los aspectos de nuestra vida nos hará personas más equilibradas y por lo tanto personas más felices y eficaces.
Stephen Covey (1997) habla de las personas altamente productivas, hace precisamente hincapié en el hecho de que una persona que trata de hacer más cosas en menos tiempo simplemente está apresurando y dejando de lado la perfección con la que al final cada una de sus tareas debería de contar. En contra posición propone crear una meta general, una visión y una misión en nuestra vida con la cual podremos visualizar claramente cual es nuestra prioridad, no solamente del día o la semana sino de nuestra vida y por lo tanto plantear nuestros objetivos en torno a la realización personal.
Estamos en este momento, como alumnos del CECTE con la seguridad de que el cursar esta maestría forma ya parte de la prospectiva que hemos armado para nuestro futuro, y es por ello que debemos suponer realizar estos estudios llenan una parte (quizás profesional) de este equilibrio del que venimos hablando.
Planeando una estrategia para la vida.
Ahora bien al haber escogido esta actividad como una de las más importantes para nuestra realización, hemos creado un compromiso con nosotros mismos, es parte de nuestra misión poner el esfuerzo y tiempo que merece para concluirla con éxito.
Para ello requerimos de un poco más que simple deseo y disposición, necesitamos de una planeación acertada que proponga una metodología a seguir y definitivamente este apegada a la realidad y finalmente a la cual nos apeguemos a ella en cada etapa que nosotros mismo establezcamos.
Se conoce a la planeación como una de la etapas del proceso administrativo (Koontz & Weihrich 1991) donde se establecen los objetivos y se señalan las acciones a tomar para alcanzarlos. Este proceso se aplica a las compañías u organizaciones que tienen como fin el ser competitivos en el mercado, sin embargo pueden adaptarse a una empresa personal como lo es nuestro plan de vida.
“La planeación no sólo es una función administrativa que nos ayuda a señalar objetivos y a programar actividades, sino es un criterio de largo plazo para nuestras actividades y metas.” (Casares, David 2005) Esto quiere decir que más que poner tiempos en nuestros días se deben poner acciones que vayan acercándonos a estas metas que hoy parecen lejanas pero mañana serán el resultado de nuestros esfuerzos.
Un buen ejercicio a realizar es priorizar de la siguiente manera nuestras actividades:
- Al principio de la semana hacer una lista de las acciones a seguir en los rubros principales de nuestra vida. (profesional, personal, conocimiento, laboral, salud, etc), sin enlistar demasiadas para cada una.
- Asignar fechas y tiempos flexibles para cada actividad, que se apeguen a la realidad.
- Al final del día evaluar si se han llevado a cabo todas ellas. Y no postergar alguna para el día siguiente que se tengan nuevas tareas asignadas pudiéndolas obstruir.
- Y por último hacer una evaluación semanal que permita vislumbrar si la acciones nos están llevando a esa meta final de cada ámbito.
Pasos a seguir a partir de hoy.
Suena muy fácil y de cierto modo lo es, podemos crear un plan concreto que facilite la ejecución de actividades en el día , crear pues una estrategia. Una concepción de estrategia nos la da DELEUZE, Guilles. (1987), la define como una cuestión de los medios destinados a obtener una victoria.
Nuestra victoria en este sentido sería llevar al termino y de manera exitosa la Maestría de Comunicación y Tecnologías educativas aquí en el CECTE; debemos entonces destinar lo medios necesarios para lograrlos, estos pueden ser: nuestro tiempo dedicado al estudio, a la asistencia a sede, a la investigación y finalmente a la realización de nuestras actividades; los materiales necesarios, como libros, la computadora, el gasto de traslado a sede, etc; y nuestra disposición esto quiere decir tener actitud positiva en el momento de relacionarnos con nuestros compañeros, mantener un buen animo en las telesesiones, ser propositivos en los foros y claro desarrollar habilidades que nos permitan poner en claro nuestras limitantes y querer encontrar en ella estas famosas áreas de oportunidad a desarrollar.
En resumen, conjugar estos elementos de una manera especifica nos llevara al éxito, pero ¿Cuál es está manera específica? Podemos partir de que la intersección entre el conocimiento, capacidad y deseo se conocen como hábitos (Covey 1997), un ejemplo claro resulta pensar en la responsabilidad que poseemos como estudiantes: sabemos que es necesario destinar tiempo de nuestra día para ello (conocimiento), tenemos al alcance los recursos materiales tanto por parte del CECTE, por nuestra cuenta e incluso Internet (capacidades) y queremos obtener el conocimiento y la prueba a través del título que se nos otorgará (deseo).Entones, el poner atención y desarrollar gradualmente estos tres ámbitos crearan hábitos, estos facilitaran el proceso de aprendizaje través de estos dos años siguientes.
Finalmente pero no menos importante se encuentra el dejar plasmada toda esta estrategia que incluye la planeación en la que marcamos nuestros objetivos y la s acciones que realizaremos, esta estrategia se complementa al poner como elemento primordial la formación de hábitos que con el tiempo se volverán parte de nuestro paradigma y facilitaran de manera evidente los pasos que debemos seguir a partir de hoy.
Fuentes
Casares, David (2005). Planeación de vida y carrera. Limusa. México, recuperado el 1 de marzo de 2010, de http://books.google.com/books?id=Ar8C8j_MhzwC&printsec=frontcover&dq=administraci%C3%B3n+tiempo&ei=hSWPS46DIqDGlASU_YXiCQ&hl=es&cd=3#v=onepage&q=administraci%C3%B3n%20tiempo&f=false
Covey, Stephen (1997). Los 7 hábitos de la gente latamente efectiva. Paidós. Buenos Aires, recuperado el 1 de marzo de 2010, de http://www.red-diamante.com/diamante/Libros/Stephen%20R%20Covey%20-%20Los%207%20habitos%20de%20la%20gente%20altamente%20efectiva.pdf
Deleuze, Guilles. (1987) Foucault. Ediciones Paidos. Barcelona España)
Koontz, Harold & Weihrich, Heinz (1991). Elementos de administración. McGraw-Hill. México.